Menu
X
Imagen

Antihistamínicos sin receta, ¿cuáles son?

Antihistamínicos sin receta en España

La disponibilidad de antihistamínicos sin receta en España puede variar según la legislación y las regulaciones específicas del país. Algunos antihistamínicos de segunda generación, como la cetirizina, la loratadina y la fexofenadina, son comúnmente vendidos sin receta en farmacias y establecimientos autorizados. Estos medicamentos suelen estar disponibles en diferentes presentaciones, como tabletas, jarabes o comprimidos masticables.

Es importante seguir las indicaciones del farmacéutico o las instrucciones del paquete y, si tienes alguna duda, siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud. Además, ten en cuenta que la disponibilidad específica de antihistamínicos sin receta puede cambiar, y es posible que se introduzcan nuevos productos o se retiren otros del mercado.

Si estás buscando un antihistamínico en particular o necesitas información actualizada sobre la disponibilidad sin receta en España, te recomendaría consultar con una farmacia local o preguntar a un profesional de la salud en tu área.

Antihistamínicos sin receta

¿Qué son los antihistamínicos?

Los antihistamínicos son fármacos que se utilizan para tratar las reacciones alérgicas. La histamina es una sustancia química liberada por el cuerpo en respuesta a una reacción alérgica, y los antihistamínicos ayudan a contrarrestar los efectos de la histamina. Estos medicamentos son comúnmente utilizados para aliviar síntomas como picazón, estornudos, congestión nasal y ojos llorosos.

Tipos de antihistamínicos

Los antihistamínicos se clasifican en dos generaciones principales en función de sus propiedades y efectos secundarios. Aquí están los tipos de antihistamínicos:

Primera Generación:

Difenhidramina:

Ejemplos comerciales incluyen Benadryl. Tiene propiedades sedantes y puede causar somnolencia.

Clorfeniramina:

Se encuentra en medicamentos como Chlor-Trimeton. También puede causar somnolencia.

Hidroxizina:

Utilizada para tratar picazón y urticaria. Puede tener efectos sedantes.

Bromfeniramina:

Presente en algunos medicamentos para el resfriado y la alergia. Puede causar somnolencia.

Ciproheptadina:

A veces se utiliza para estimular el apetito. Tiene propiedades antihistamínicas y sedantes.

Segunda Generación:

Cetirizina:

Se encuentra en Zyrtec. Tiene una duración más prolongada y generalmente no causa somnolencia.

Loratadina:

Presente en Claritin. Suele ser no sedante y tiene una duración prolongada.

Fexofenadina:

Se utiliza en Allegra. Tiene un perfil no sedante y es de acción prolongada.

Desloratadina:

Es el principal metabolito activo de la loratadina. Tiene propiedades no sedantes.

Levocetirizina:

Es el enantiómero R(-) de la cetirizina y se encuentra en Xyzal. Tiene una potencia antihistamínica más alta.

Antihistamínicos efectos

Los antihistamínicos son fármacos que se utilizan para tratar las reacciones alérgicas. La histamina es una sustancia química liberada por el cuerpo en respuesta a una reacción alérgica, y los antihistamínicos ayudan a contrarrestar los efectos de la histamina. Estos medicamentos son comúnmente utilizados para aliviar síntomas como picazón, estornudos, congestión nasal y ojos llorosos. Aquí hay información clave sobre los antihistamínicos:

Tipos de Antihistamínicos:

Primera Generación:

Ejemplos incluyen difenhidramina, clorfeniramina y loratadina. Pueden causar somnolencia y sedación debido a que cruzan la barrera hematoencefálica.

Segunda Generación:

Ejemplos incluyen cetirizina, fexofenadina y loratadina. Estos antihistamínicos tienden a causar menos somnolencia porque tienen una menor capacidad para penetrar en el sistema nervioso central.

Usos Principales:

Alergias:

Tratan síntomas asociados con alergias estacionales o perennes, como rinitis alérgica, picazón en los ojos, estornudos y urticaria.

Reacciones Dermatológicas:

Alivian la picazón y el enrojecimiento asociados con condiciones dermatológicas como urticaria y dermatitis.

Rinitis Alérgica:

Son eficaces para tratar los síntomas de la rinitis alérgica, como congestión nasal, estornudos y secreción nasal.

Conjuntivitis Alérgica:

Ayudan a aliviar los ojos llorosos y picazón asociados con la conjuntivitis alérgica.

Consideraciones importantes

Efectos secundarios

Los antihistamínicos son medicamentos comúnmente utilizados para tratar las reacciones alérgicas y pueden tener efectos secundarios, aunque suelen ser bien tolerados en la mayoría de las personas. Es importante señalar que los efectos secundarios pueden variar según el tipo de antihistamínico y la persona que los toma.

Efectos secundarios comunes:

Somnolencia:

Los antihistamínicos de primera generación, en particular, pueden causar somnolencia. Este efecto es menos común en los antihistamínicos de segunda generación.

Boca Seca:

La sequedad bucal es un efecto secundario común, especialmente con antihistamínicos de primera generación.

Visión Borrosa:

Algunas personas pueden experimentar visión borrosa, especialmente con antihistamínicos que tienen propiedades sedantes.

Estreñimiento:

El estreñimiento puede ocurrir como efecto secundario en algunas personas.

Dificultades de Concentración:

La somnolencia asociada con algunos antihistamínicos puede afectar la concentración y el rendimiento cognitivo.

Malestar Estomacal:

Algunas personas pueden experimentar malestar estomacal o náuseas.

Efectos secundarios menos comunes:

Nerviosismo o Inquietud:

En algunas personas, especialmente en niños, los antihistamínicos pueden tener el efecto contrario y causar nerviosismo o inquietud.

Aumento del Peso:

En casos raros, se ha informado un aumento de peso asociado con el uso prolongado de algunos antihistamínicos.

Interacciones con otros medicamentos

Los antihistamínicos pueden interactuar con otros medicamentos, y es importante tener en cuenta estas interacciones para garantizar un uso seguro y efectivo. Aquí hay algunas consideraciones sobre las interacciones de antihistamínicos con otros medicamentos:

1. Sedantes y Depresores del Sistema Nervioso Central:

Los antihistamínicos, especialmente los de primera generación, pueden tener propiedades sedantes y causar somnolencia. Si se toman junto con otros medicamentos que tienen efectos sedantes o que deprimen el sistema nervioso central, como benzodiacepinas, algunos antidepresivos, opioides o alcohol, puede aumentar el riesgo de somnolencia excesiva.

2. Medicamentos que Pueden Prolongar el Intervalo QT:

Algunos antihistamínicos, especialmente aquellos utilizados en el tratamiento de alergias y que también afectan los receptores del corazón, pueden prolongar el intervalo QT en el electrocardiograma. Medicamentos que también pueden prolongar el intervalo QT, como ciertos antibióticos, antifúngicos y antidepresivos, podrían aumentar el riesgo de arritmias cardíacas.

3. Inhibidores de la Monoaminooxidasa (IMAO):

Los antihistamínicos pueden potenciar los efectos de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), que son utilizados en el tratamiento de la depresión. Esto puede aumentar el riesgo de efectos secundarios, como la hipertensión.

4. Medicamentos que Afectan el Ritmo Cardíaco:

Algunos antihistamínicos pueden tener efectos sobre el ritmo cardíaco. Si se toman junto con medicamentos que afectan el ritmo cardíaco, como algunos antiarrítmicos, puede aumentar el riesgo de problemas cardíacos.

5. Medicamentos que Causan Retención Urinaria:

Los antihistamínicos pueden empeorar la retención urinaria. Si se toman junto con medicamentos que ya causan retención urinaria, como algunos antipsicóticos y antidepresivos tricíclicos, puede aumentar el riesgo de retención urinaria.

6. Alcohol:

El consumo de alcohol junto con antihistamínicos puede potenciar los efectos sedantes y causar somnolencia excesiva.

Antihistamínicos alergias

Niños y ancianos

El uso de antihistamínicos en niños y ancianos debe abordarse con precaución, y es crucial seguir las indicaciones específicas de un profesional de la salud. Aquí hay algunas consideraciones para cada grupo de edad:

Niños:

Elección del Antihistamínico:

En niños, se prefieren antihistamínicos de segunda generación debido a su perfil de efectos secundarios más favorable y su menor probabilidad de causar somnolencia.

Dosis Ajustadas:

La dosis de antihistamínicos en niños debe basarse en el peso y la edad del niño. Es importante seguir las recomendaciones específicas del pediatra.

Evitar Antihistamínicos de Primera Generación en Niños Pequeños:

Los antihistamínicos de primera generación, que pueden causar somnolencia, generalmente se evitan en niños pequeños debido al riesgo de efectos secundarios en el sistema nervioso central.

Consultar con un Pediatra:

Antes de administrar cualquier antihistamínico a un niño, es crucial consultar con un pediatra para asegurarse de que el medicamento sea apropiado y seguro.

Vigilar Efectos Secundarios:

Estar atento a posibles efectos secundarios, como nerviosismo o inquietud, que pueden ocurrir en algunos niños.

Ancianos:

Sensibilidad Aumentada:

Los ancianos pueden ser más sensibles a los efectos secundarios de los antihistamínicos, especialmente a la somnolencia y al mareo.

Evitar Antihistamínicos de Primera Generación:

En la medida de lo posible, se prefieren los antihistamínicos de segunda generación en los ancianos para reducir el riesgo de sedación excesiva.

Interacciones Medicamentosas:

Los ancianos suelen tomar múltiples medicamentos. Es crucial revisar las interacciones medicamentosas con el médico o farmacéutico para evitar problemas.

Considerar Condiciones de Salud Subyacentes:

Algunas condiciones de salud comunes en los ancianos, como problemas cardíacos o enfermedades del hígado, pueden afectar la elección y la dosificación de los antihistamínicos.

Vigilar Efectos Adversos:

Estar atento a efectos adversos, especialmente aquellos relacionados con el sistema nervioso central, y reportar cualquier preocupación al médico.

Consultar con un Geriatra:

En algunos casos, especialmente si el anciano tiene múltiples condiciones médicas, es útil consultar con un geriatra para una gestión integral y personalizada.

Uso prolongado

El uso prolongado de antihistamínicos debe ser supervisado y recomendado por un profesional de la salud. Aquí hay algunas consideraciones importantes:

1. Consulta Médica:

Antes de usar antihistamínicos de manera prolongada, es fundamental hablar con tu médico. La automedicación a largo plazo no es recomendada, ya que puede haber consecuencias no deseadas y es importante abordar la causa subyacente de los síntomas.

2. Tratamiento de Condiciones Crónicas:

En algunos casos, las personas pueden experimentar alergias crónicas que requieren tratamiento a largo plazo. Sin embargo, es importante que la decisión de usar antihistamínicos durante períodos prolongados sea evaluada y supervisada por un profesional de la salud.

3. Tolerancia y Efectos Secundarios:

Tolerancia:

Algunas personas pueden desarrollar tolerancia a los efectos de los antihistamínicos con el tiempo, lo que significa que el medicamento puede volverse menos efectivo.

Efectos Secundarios a Largo Plazo:

El uso prolongado de antihistamínicos, especialmente los de primera generación, puede aumentar el riesgo de efectos secundarios, como somnolencia, sequedad bucal y visión borrosa.

4. Alternativas y Abordaje Integral:

Identificación de Causas Subyacentes:

En lugar de depender exclusivamente de antihistamínicos, es importante identificar y abordar las causas subyacentes de los síntomas, como alergias, para lograr un tratamiento más integral.

Alternativas no Farmacológicas:

Se pueden considerar enfoques no farmacológicos para gestionar las alergias o afecciones crónicas, como cambios en el entorno, cambios en la dieta o terapias alternativas.

5. Niños y Ancianos:

En estos grupos de edad, se debe tener especial precaución con el uso prolongado de antihistamínicos, y cualquier decisión debe ser tomada bajo la supervisión de un profesional de la salud.

6. Reevaluación Periódica:

Si se está utilizando antihistamínicos a largo plazo, es importante programar revisiones médicas periódicas para evaluar la efectividad del tratamiento, ajustar la dosis según sea necesario y abordar cualquier preocupación o cambio en la condición de salud.

7. Uso en Condiciones Crónicas:

En algunas enfermedades autoinmunes o dermatológicas crónicas, como la urticaria crónica, los antihistamínicos pueden formar parte de un plan de tratamiento a largo plazo bajo la supervisión de un especialista.

Consideraciones Finales:

Cada Caso es Único:

Cada persona es única y puede responder de manera diferente a los medicamentos. La decisión de usar antihistamínicos a largo plazo debe basarse en una evaluación individualizada de la condición de salud y los riesgos y beneficios asociados.

Consulta Profesional:

Siempre es aconsejable buscar la orientación de un profesional de la salud antes de iniciar o continuar el uso prolongado de antihistamínicos.

Volver

© Copyright 2021 Medical Directory. Todos los derechos reservados